-La distancia no tiene llaves.
-Lo absoluto como un amor sin remite.
-La emoción depende de la lágrima.
-Lo efímero pierde el tiempo.
-La lentitud molesta porque dura.
-El espacio tiene prisa.
-La distancia empuja.
-Hay que darle espacio al tiempo.
-La emoción no puede durar si quiere ser emocionante.
-La memoria tiene venganza.
-La vida anda despacio como una persona alta.
viernes, 10 de abril de 2015
sábado, 4 de abril de 2015
EL ATASCO
El atasco viene después cuando el coche se para y la conducta se posa en el palo de la cara. Y volvemos a jugar al cansancio quitándole la dignidad al desprecio. Nadie rompe una palabra cuando el resplandor asoma sus deditos. En la órbita de la inercia el miedo se convierte en confianza. La repetición miente mejor disfrazada de otro filo. Y esconden los agujeros y los llenan de agua para bañar a los perros. Y los deditos salen de la boca como lamentos caídos en otoño. Y seguimos podando el jardín para llegar al parque, seguimos buscando los pétalos de la roca, seguimos cortando la maleza de las olas. Pero el atasco -ay- el atasco ruge de alegría. Por el escape del sol, escupe la soledad del humo: “Pobre tía Eugenia”, “Es igualito a su madre”, “Chuletón y buen vino”. Es la procesión de la policía: anarquistas llorando el tambor de la ley. En la esquina del cuadro suena un claxón. Hacia la carretera, como un oráculo de luna, vuelve el tiempo a ganar su espacio, como la negra metástasis del atasco.
jueves, 26 de marzo de 2015
EL COLIBRÍ
“El mar desea que el sol le aspire”
Nietzsche.
Nietzsche.
jueves, 19 de marzo de 2015
LA CARICIA
Un gato recién abandonado jugaba a la pena enredándose entre mis pies. Buscaba la biología del cariño a la que empezaba a acostumbrarse; nada que ver con el gato callejero -tan común como arisco- que suele habitar las noches. Sin embargo, casi me molestó su presencia mendicante. Sentí ganas de patearle, de reventarle el vientre a patadas y al segundo me di miedo, me advertí diferente, súbitamente desconocido. Y tuve ganas de volver, rectificarme con una caricia de consuelo, al tiempo que un perro con su amo se cruzaban conmigo. Vi correr al gato en dirección contraria como si le hubieran disparado, y entendí algunas cosas sobre la caricia.
miércoles, 18 de marzo de 2015
EL GATO
"Un día llegaré a ser como los otros".
Fernando Arrabal
Por las noches tengo pesadillas convulsas, me restriego en sedas calientes llenas de tierra. En esa viscosidad de cárcel, de aliento de jaula, jadeo como una larva. Nadie respeta mi cólera, mi asfixia quiere doblegarse en el cosmos de un gato, en esa oscuridad eléctrica de los ojos cerrados. Hay que decir lo siento por sentir asco, como el porfavor amenazado de los niños. La bondad se escuda en sí misma, en la limpieza de un jarrón, en el olor del café caliente de una voz templada. La bondad esconde y el dolor consuela, por eso este poema, esta justificación que me señale, que nos señale a todos. Por eso el aliento de los gatos viene por las noches a jugar con mis pesadillas como si fuera un cascabel. Dentro de ese ovillo solo hay molestias de belcro y motas para el ojo. Luego, despierto sobre la cama del mundo, llega la tristeza. Y siento la palabra como un límite, el hombre un límite y el buitre un límite honesto. Siento el miedo y su silencio. Después del desierto todo es sal. Solitario como la rabia, como la venganza siembro, necesidad de sueños. Y siento el asesinato caritativo de las razones, como un veneno derramado por la alcantarilla, como la crueldad de los poetas que escriben a sus hijos. Y en ese gato de emociones escondidas, en ese arrabal de estiércol, busco las alas del ángel que vomita. El ya sin ahora, la legaña despierta, el amigo.
miércoles, 11 de marzo de 2015
LA AGNOSIA
A Joaquin Jordá.
La enorme boca de la certeza se va cubriendo de polvo. Este calor de lagarto confirma que la piedra sigue viva –un águila pasa con su rápida sombra- y en los paseos vuelve el ruido a esconderse en agujeros. Vamos a la distancia (en otro quizá del tiempo) ahora que sabemos que el espacio no se crea ni se destruye. Con la naturalidad de las flores el tacto se va. Es el calor de los reptiles, la agnosia del espejo frente al espejo, la huida del conflicto cuando vuela la sombra. Debo ganar el olvido a mis actos, eliminar mi nacimiento ahora que apenas sé de mi infancia. Todavía (ese gancho afilado a la memoria) quiero escupir a los sapos, todavía pienso en látigos de sal, en cómo confundir a la imaginación con mis recuerdos. Has cerrado tu oído como un ojo, besas con la pasión de los niños, en este sol que enciende las alergias. Perdón y culpa son una misma liturgia, una miseria más, otro programa para quemar los televisores. Ya no pido que me mires, ya sólo busco tus ojos. Me gusta sentir el crecimiento, por eso no me molesta la ira, ni este sol que me lleva hacia adelante del cansancio.
viernes, 6 de marzo de 2015
LA TRUFA
Cuando la emoción no viene a verme me baja la tensión. La tarde parece la misma tarde de siempre y los besos sellos de funcionario. Cuando el mes de marzo apunta su claridad hacia el calor, cuando la vida se desmerece tibia, fuerzo el poema. Estiro las palabras pensando en la voz de las piedras, en la quietud oscura. Pienso en el mundo que no responde y nunca responde. Pienso que el peor dolor es lo conocido porque viene de lejos, arrastrando su yunta de fracaso. El dolor como la soledad duele porque dura. Saber que la mañana llega, que la vecinosis prosigue su metastasis de agudos, que el agua sigue sabiendo a cloro. Tampoco el mar responde, tampoco el camino grita y no está la vida para hablarle a un burro. En el alfoz nunca pasa nada y menos en este marzo de maquillaje y tiempo dosificado. Antes escribía que marzo era un mes de muerte, un septiembre maleducado. Antes marzo era viajar a Italia, a Canarias, donde quiera que estuviera el abrazo. Marzo era una huida de mi mismo hacia mi mismo, en el peor de los fracasos. Ahora juego a la queja de domingo, a la vecindona. Rajo el sonido por ver qué escapa. Visto el tajo de la palabra con la elegancia de un cirujano, pero detrás de la palabra no hay adentro. El poema no tiene espalda, sólo ojos que son espejos donde las almas se ven. Busco el vértice de la crisálida por si Kafka ha dejado algo. Husmeo las trufas del miedo, bultos negros para sajar de donde, a veces -en ese otro marzo-, salían mariposas.
jueves, 5 de marzo de 2015
LA UÑA
"Las uñas crecen como las moscas y las moscas vuelan sobre la vida".
Ricardo Zelarayán
-Marzo como un maquillaje de Fellini.
-También se acomoda la inquietud.
-Hay lágrimas que entran en el ojo.
-Duele más la risa con su lágrima atravesada.
-La risa tiene lágrimas de saliva.
-No sé cómo tocar tu dolor.
-La soledad se comparte en soledad emocionada.
-En el alfoz duele más.
-La belleza esconde.
-El daño tranquiliza.
-La normalidad tiene su espalda.
-No la toques ya más que así es la bomba.
-La luz que brilla no tiene claridad.
-Rompe tus huesos con fracturas diferentes.
-En la libertad está el límite.
martes, 24 de febrero de 2015
EL VÉRTIGO
A Mónica, en vértigo.
El beso desarma como una risa de niño. Quién niega a la saliva. En la frescura está la nuca con su perfume de boca. Pero hay una pregunta que siempre va contigo como una mano de tierra arrojada. El dolor se presenta en los objetos porque la biología viene del tacto. Y Justificamos el mundo en una mano, la mano del mundo que abandona un pelo en el lavabo. Deber no es una deuda, es un impulso de historia que compromete a la nada (se debe tanto y tantas cosas). Respiras sombra, tiemblas alegría, en una memoria de pájaros llena. Hay un más allá conocido, un aquí y ahora en vértigo. Porque querer es ir hacia alguien, un movimiento, oler los gestos contrarios, sorprender a la intimidad del tiempo descifrando los espejos.
jueves, 19 de febrero de 2015
LO PENDIENTE
Ahora cuesta morirse un poco.
Ahora el cuello vuelve a su importancia
y los ojos a sus cuencas.
Ahora el cuello vuelve a su importancia
y los ojos a sus cuencas.
Soy la mediocridad consolidada.
Hay atardeceres nublados,
sierras de nieve donde se puede ver la fragua del mundo.
Toco palabras repetidas
para convocar a la memoria.
Como de sobras, vivo el mañana.
Por la calle veo pasar a las ventanas.
Y veo niños de la mano del tiempo arrancando dolor.
Y llega la lluvia con su tristeza de cristal,
-de la soledad al miedo hay un beso-
con la piel arrugada de lo pendiente.
Toco las palabras.
Que caminen.
Que se lleven.
Que se vayan.
viernes, 13 de febrero de 2015
EL PAPEL
“Yo buscaba una palabra no un ser vivo”
JRJ.
Así fue, ya lo he contado. Y desde entonces leo, escribo, en ese verbo to be que acuna mis horas a base de sorpresas. Escribir es sorprender a las cosas, ser y estar en las cosas, desentrañar un misterio para encontrar la sorpresa de las cosas que cambian. Buscar es encontrar a veces. Comprender qué hay detrás de un punto. Asimilar que los ojos crecen. Y las tardes se van acumulando a páginas perdidas. Y toco la alegría en la palabra. Quién la puso allí, de dónde viene este organismo, dónde está su célula, por qué lloras a veces. Por qué cambia la vida un papel sobre la mesa. Ya sabes, me gusta besarte por que te miro.
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