miércoles, 18 de marzo de 2015

EL GATO

"Un día llegaré a ser como los otros".
Fernando Arrabal

Por las noches tengo pesadillas convulsas, me restriego en sedas calientes llenas de tierra. En esa viscosidad de cárcel, de aliento de jaula, jadeo como una larva. Nadie respeta mi cólera, mi asfixia quiere doblegarse en el cosmos de un gato, en esa oscuridad eléctrica de los ojos cerrados. Hay que decir lo siento por sentir asco, como el porfavor amenazado de los niños. La bondad se escuda en sí misma, en la limpieza de un jarrón, en el olor del café caliente de una voz templada. La bondad esconde y el dolor consuela, por eso este poema, esta justificación que me señale, que nos señale a todos. Por eso el aliento de los gatos viene por las noches a jugar con mis pesadillas como si fuera un cascabel. Dentro de ese ovillo solo hay molestias de belcro y motas para el ojo. Luego, despierto sobre la cama del mundo, llega la tristeza. Y siento la palabra como un límite, el hombre un límite y el buitre un límite honesto. Siento el miedo y su silencio. Después del desierto todo es sal. Solitario como la rabia, como la venganza siembro, necesidad de sueños. Y siento el asesinato caritativo de las razones, como un veneno derramado por la alcantarilla, como la crueldad de los poetas que escriben a sus hijos. Y en ese gato de emociones escondidas, en ese arrabal de estiércol, busco las alas del ángel que vomita. El ya sin ahora, la legaña despierta, el amigo.

miércoles, 11 de marzo de 2015

LA AGNOSIA

A Joaquin Jordá.

La enorme boca de la certeza se va cubriendo de polvo. Este calor de lagarto confirma que la piedra sigue viva –un águila pasa con su rápida sombra- y en los paseos vuelve el ruido a esconderse en agujeros. Vamos a la distancia (en otro quizá del tiempo) ahora que sabemos que el espacio no se crea ni se destruye. Con la naturalidad de las flores el tacto se va. Es el calor de los reptiles, la agnosia del espejo frente al espejo, la huida del conflicto cuando vuela la sombra. Debo ganar el olvido a mis actos, eliminar mi nacimiento ahora que apenas sé de mi infancia. Todavía (ese gancho afilado a la memoria) quiero escupir a los sapos, todavía pienso en látigos de sal, en cómo confundir a la imaginación con mis recuerdos. Has cerrado tu oído como un ojo, besas con la pasión de los niños, en este sol que enciende las alergias. Perdón y culpa son una misma liturgia, una miseria más, otro programa para quemar los televisores. Ya no pido que me mires, ya sólo busco tus ojos. Me gusta sentir el crecimiento, por eso no me molesta la ira, ni este sol que me lleva hacia adelante del cansancio.

viernes, 6 de marzo de 2015

LA TRUFA

Cuando la emoción no viene a verme me baja la tensión. La tarde parece la misma tarde de siempre y los besos sellos de funcionario. Cuando el mes de marzo apunta su claridad hacia el calor, cuando la vida se desmerece tibia, fuerzo el poema. Estiro las palabras pensando en la voz de las piedras, en la quietud oscura. Pienso en el mundo que no responde y nunca responde. Pienso que el peor dolor es lo conocido porque viene de lejos, arrastrando su yunta de fracaso. El dolor como la soledad duele porque dura. Saber que la mañana llega, que la vecinosis prosigue su metastasis de agudos, que el agua sigue sabiendo a cloro. Tampoco el mar responde, tampoco el camino grita y no está la vida para hablarle a un burro. En el alfoz nunca pasa nada y menos en este marzo de maquillaje y tiempo dosificado. Antes escribía que marzo era un mes de muerte, un septiembre maleducado. Antes marzo era viajar a Italia, a Canarias, donde quiera que estuviera el abrazo. Marzo era una huida de mi mismo hacia mi mismo, en el peor de los fracasos. Ahora juego a la queja de domingo, a la vecindona. Rajo el sonido por ver qué escapa. Visto el tajo de la palabra con la elegancia de un cirujano, pero detrás de la palabra no hay adentro. El poema no tiene espalda, sólo ojos que son espejos donde las almas se ven. Busco el vértice de la crisálida por si Kafka ha dejado algo. Husmeo las trufas del miedo, bultos negros para sajar de donde, a veces -en ese otro marzo-, salían mariposas.

jueves, 5 de marzo de 2015

LA UÑA

"Las uñas crecen como las moscas y las moscas vuelan sobre la vida".
Ricardo Zelarayán

-Marzo como un maquillaje de Fellini.
-También se acomoda la inquietud.
-Hay lágrimas que entran en el ojo.
-Duele más la risa con su lágrima atravesada.
-La risa tiene lágrimas de saliva.
-No sé cómo tocar tu dolor.
-La soledad se comparte en soledad emocionada.
-En el alfoz duele más.
-La belleza esconde.
-El daño tranquiliza.
-La normalidad tiene su espalda.
-No la toques ya más que así es la bomba.
-La luz que brilla no tiene claridad.
-Rompe tus huesos con fracturas diferentes.
-En la libertad está el límite.

martes, 24 de febrero de 2015

EL VÉRTIGO

A Mónica, en vértigo.

El beso desarma como una risa de niño. Quién niega a la saliva. En la frescura está la nuca con su perfume de boca. Pero hay una pregunta que siempre va contigo como una mano de tierra arrojada. El dolor se presenta en los objetos porque la biología viene del tacto. Y Justificamos el mundo en una mano, la mano del mundo que abandona un pelo en el lavabo. Deber no es una deuda, es un impulso de historia que compromete a la nada (se debe tanto y tantas cosas). Respiras sombra, tiemblas alegría, en una memoria de pájaros llena. Hay un más allá conocido, un aquí y ahora en vértigo. Porque querer es ir hacia alguien, un movimiento, oler los gestos contrarios, sorprender a la intimidad del tiempo descifrando los espejos.

jueves, 19 de febrero de 2015

LO PENDIENTE

Ahora cuesta morirse un poco.
Ahora el cuello vuelve a su importancia
y los ojos a sus cuencas.

Soy la mediocridad consolidada. 

Hay atardeceres nublados,
sierras de nieve donde se puede ver la fragua del mundo.

Toco palabras repetidas
para convocar a la memoria.

Como de sobras, vivo el mañana.

Por la calle veo pasar a las ventanas.

Y veo niños de la mano del tiempo arrancando dolor.

Y llega la lluvia con su tristeza de cristal,
-de la soledad al miedo hay un beso-
con la piel arrugada de lo pendiente.

Toco las palabras.

Que caminen.
Que se lleven.
Que se vayan.

viernes, 13 de febrero de 2015

EL PAPEL

“Yo buscaba una palabra no un ser vivo” 
JRJ.

Así fue, ya lo he contado. Y desde entonces leo, escribo, en ese verbo to be que acuna mis horas a base de sorpresas. Escribir es sorprender a las cosas, ser y estar en las cosas, desentrañar un misterio para encontrar la sorpresa de las cosas que cambian. Buscar es encontrar a veces. Comprender qué hay detrás de un punto. Asimilar que los ojos crecen. Y las tardes se van acumulando a páginas perdidas. Y toco la alegría en la palabra. Quién la puso allí, de dónde viene este organismo, dónde está su célula, por qué lloras a veces. Por qué cambia la vida un papel sobre la mesa. Ya sabes, me gusta besarte por que te miro.

jueves, 12 de febrero de 2015

EL CONCEPTO

“Porque no es forma ni en la forma cabe. 
¡Lengua, barro mortal, cincel inepto, deja la flor intacta del concepto!”
Dámaso Alonso

Pezón, ojo sin sueño.
Hombre, presente del verbo mi.
Explicar destruye.
La bondad irracional del acto.
En la limitación reside el posesivo.
La igualdad duele.
Lo siempre te complica.
Comparamos para justificar el miedo.
Escribir es sorprender a las cosas.

martes, 10 de febrero de 2015

LA MANO

La palabra me pide que hables con el tiempo de la mano.

jueves, 5 de febrero de 2015

EL DIÁLOGO

Para mi sobrino
Andrés Marín Pérez
alias "Manolo".

Apuntes en una tarde de sábado.

Has llegado. Unas mejillas con bulto de mordisco sonríen inocentes. La inocencia es una mentira transparente, cerrar los ojos para no ser visto, hablar en alto lo que se piensa. Y te subes por mi oreja y me lo pides todo para que te lo demos todo y ahora y por que sí. Hablas dulce con el azúcar de las palabras recién aprendidas. Los niños son dedos que preguntan, que chupan las preguntas y las piedras para concretar el mundo porque aún no saben que el negro no es siempre chocolate. Y se tiran pedos con la alegría de un ronquido y se sacan los mocos con misterio. Tú siempre que llegas a casa, buscas un regalo. Los pueblos –tú aún no lo sabes- son lugares de viejo. En los pueblos, los niños comen aburrimiento. Te hago un apunte de poema y me respondes con vergüenza y me pintas de verde el cuaderno llenándolo de frescura. Me haces rayajos rosas en mis versos grises e intuyes que te quiero y vuelves a la carga con el marrón hasta que decido rendirme y no leo más para que la atención sea totalmente tuya. Y trepas por las sillas, y respondes a tortas a mis besazos. Los ojos te crecerán cuando el amor, porque ahora, son termómetros de sueño.

Al estilo Gloria Fuertes.

Manolo quería jugar a las tortugas ninjas,
como los niños... ¡como las niñas!

Las pantallas eran aburridas, eran todas parecidas
y le comían todas las vidas.

Y Manuel seguía con las ninjas.
-¡He quedado primero! -decía mentirijillas.

Y Jonás escribe que escribe
como si fuera Miguel Delibes.

Andrés decía de pronto:
-Anda, léeme no seas tonto.

Y Jonás se hacía el sueco
para ver qué hacía luego.

Y Manuel:
-Tío Jonás, tío Jonás,
léeme un poquito más.
Y Jonás cabreado:
-¡Este cuento se ha acabado!

Tu te hacías el aburrido.
-Tonto, feo.
Y yo que sí, que eso me dicen cuando leo.

Y tú sabes que parecen los niños guapos que juegan
a videojuegos de tortugas que dan saltos...
Parecen ranas, sapos... ¡y otras cosas que dan asco!

Se hacen muchas cosas en la vida
unas alegres y otras aburridas

Pero lo más tonto, lo más suicida
es que brille el sol, pase la vida
y tú con el móvil dale que dale
como si fueras un gorila.

Deja ya los móviles, lee un ratito.
Que de tantos botones
te vas a quedar bajito.

Lee, escribe, canta,
corre, viaja, sé alegre
no te dejes enredar
por juegos de tortugas verdes.

Jonás se calló.
Manolo le vigilaba.
Y poco a poco fue pidiendo...

Tio Jonás, tío Jonás
léeme un poquito más.
Y Jonás cabreado que:
-¡Este cuento se ha acabado!.

Manuel se aburre, ¡qué tío!
¡Y no sale a la calle porque dice que hace frío!

Me pega con la escoba
Me pinta los brazos con sus colores
y si tu le pintas a él, hay que decirle: ¡No llores!

Un niño aburrido
es un pájaro enjaulado.
Un pececillo
que vuelve de ningún lado.

Finalmente se aburren, se cansan, se duermen
y sin que te des cuenta, se acurrucan y ni los sientes.

Un niño es una pluma que no escribe ni miente,
solo vuela, juega, come,
y se duerme de repente.

Yo lo oigo (¿no lo escuchas?)
en sus sueños me provoca:

-Tío Jonás, tío Jonás,
léeme un poquito más.
Y su tío cabreado...

martes, 3 de febrero de 2015

LA VOZ

A Ana K.
que me cantó una noche.

La voz tiene agujeritos andando
por el tacto
con pies descalzos.

Ojos de morfina bífida,
ojos abiertos que muestran
unos ojos cerrados
con sus melodías
bailando.

Labios perfilados de tango,
esperando
que los dientes tiemblen
de sombra.

Los pechos nacen
en el cuello
para leer a Lorca.