lunes, 16 de enero de 2017

LA GUITARRA

A mi hermano,
Abel.
El tiempo, como la cerveza, va perdiendo su espuma en marcas de cristal. Se te salió la tristeza en un acorde y te mirabas por dentro como si fueras un violín. Comprendo tu pena en las preguntas de todos. Es otra desgana de silencio –comes poco- de palabras sin rumbo. Sin rumbo, sin más futuro que un presente de insomnio y Almax, vas tocando. Tocas. Tocas para sentir el tacto de los barrotes –en la libertad está tu cárcel- y te das igual con certeza y asco. Tu sombra desprende auxilio con inmensidad. Y no quieres llorar pero lloras porque no hay más dentro. Toda sangre tiene su domingo, también la emoción pregunta y las cuerdas se rompen y se pagan las cuentas. Tienes la belleza oscura de la noche, la atracción blanca de la risa, la amistad sincera del adelante.

viernes, 13 de enero de 2017

EL BRILLANTE

A mi tía Mari,
que conoce todas las bandejas de Madrid.

El bocadillo de calamares de “El brillante”, viene con extra de Berlanga. El pan de baguette industrial con su calamar vietnamita, que ya no se acuerda del pienso de su piscifactoria, se sirve rebozado en fritanga de cocinero ajado. El local es un grito rápido, lleno de la mugre del tiempo, como si fuera un diente amarillo. Lo típico madrileño que tiene el bocata de calamares es su comensal, que anda perdido entre identidades de telediario y wikipedia, y no sabe donde está el baño. En Madrid siempre está bajando las escaleras porque el baño no da dinero y se esconde para darle sitio al calamar. El alfondoaladerecha aquí es bajandolasescaleras. El aseo (lo castizo era retrete) se mete en el cuarto de la fregona, pero en lugar de oler a lejía huele a pis. Ya sabemos que el pis y la lejía son olores de la familia del vómito que es el patriarca del olor. El tema se resuelve con la bolita de alcanfor que es como la aspirina del water. Ahora ya casi no dejan porque dicen que da cáncer, como se retiró el serrín porque decían que daba fuego, y se sustituye por líquidos azules que (de momento) no sabemos cómo nos mata y da un azul metáfora, que no limpia pero engaña bien. Toda una farsa funcionando al servicio del facebook para demostrar a Jacinta lo bien que se dieron las navidades. El propietario sigue apurando nonagenía porque no asimila que la vida se fue, levantando el negocio. Era extremeño claro. Como lo eran los camareros que llevan dándole a la bandeja desde que tenían catorce y por la noche aún recuerdan a Paco el de Murcia en aquellas guardias de la mili. El extremeño es de Ávila o de un pueblo de Córdoba porque el extremeño viene de la pobreza y va hacia el nieto, desde el banco de un parque de extrarradio. Delibes lo sabía y por eso fija su santoral en Alburquerque, para que Camus pegue sus tiros de cámara sobre la perdiz de la taquilla y se entienda mejor la Edad Media. Uno se toma un churro con colacaliente en San Ginés o un bacalao en Larra y siente la tradición en la gilipollez del hecho en sí. Lo típico es el ridículo. Sudacas con pajarita y mandilón que vienen del diminutivo buscando el dorado del Iphone y encontrando nuestro fracaso transando hostelería. El mundo entero como un parque temático en suspensión de pagos. Bandeja al suelo.

jueves, 12 de enero de 2017

LA FIEBRE

La laguna está descuidada como un recuerdo de infancia. Cañaverales sucios, de sonidos cluecos con chapoteos de goma, de patos que resultan ser gaviotas. Las aves de la basura también se bañan y necesitan el remanso del agua porque necesitamos recuerdos que apaciguen la melancolía del tiempo. El origen del agua es la memoria que todo lo encharca. Hace meses que no llueve en la infancia de cemento y autobús. A esta charca de palulú venía de chaval en bicicleta de pinchazo e ilusión, con toda la lluvia por delante. Ya no pasan trenes ni juego al fútbol pero el estanque sigue ahí con su peso marrón de chabola y mocos. Con sus cigüeñas de vertedero disfrazando el agua de naturaleza. En Madrid –este Madrid inmenso del mundo- se vuelve a la fiebre cuando la niebla levanta y deja ver el esmog.

miércoles, 11 de enero de 2017

LA SOMBRA

-En el punto medio está el ombligo.
-Tristeza de semen encendida.
-Cuando menos te lo esperas salta tu siempre.
-Ojalá hubiera detrás.
-La excepción confirma la excepción.
-El carisma tiene miedo invertido.
-España está llena de bichas y cacharras.
-Vivimos la tiranía de la obediencia.
-La ONG es turismo de conciencia.
-No eres ni una sombra de lo que parecías.
-Que el mundo no te cambie, cambia poco.

viernes, 30 de diciembre de 2016

EL BARROTE

-Mezclando a Orwell y Kafka te regalan un Iphone.
-Pienso poco pero todos los días.
-Entiendes perfectamente mis imperfecciones.
-Todo tiene su barrote.
-En el cómo hay más qué.

martes, 27 de diciembre de 2016

EL AMOR

"Tu me tienes a mi, Marge. Pero dime, ¿a quién tengo yo?"
Homer Simpson.

-Amar, insistir en el hueco.
-Cada vez nos despreciamos mejor.
-Hay un desprecio que dignifica.
-Cansa intentarte.
-Conocer para vigilar.
-Hay besos que escupen.
-La bondad como incapacidad.
-Conformarse con abusar.
-La obscenidad viene de lo simple.
-Se pierde el miedo, se gana soledad.
-El deseo tiene células madre.
-Somos hipócritas por derecho ajeno.
-La brutalidad sabe hacerlo.
-Darse cuenta no tiene precio.
-Odias mis presagios.
-Que el odio no pierda el protocolo.

sábado, 24 de diciembre de 2016

LA SORDERA

“-¿Crees que tendemos a la conformidad?
-¡Es lo que hay!”.

“-¡Vaya cochazo, jefe!
-Tú dinero me ha costao”.

“-Lo que no mata engorda –dijo la muerte”.

“-Lo peor del gilipollas es que solo te jode a ti.
-Pero es buena persona”.

“-Oye, eres un cabronazo.
-Lo importante es tener salud”.

"-Vete a tomar por culo.
-No quiero.
-!Pues como vienes hoy¡"

viernes, 23 de diciembre de 2016

EL POETA

A Lydia y a Saúl.

La página no hace el libro, la hoja no hace el árbol y así paradójicamente. Lo mismo da la pipa de Magrite que el urinario de Duschamps, porque el ojo no es ojo porque tu lo veas, es ojo porque te ve. Y la provincia es tedio y plateresco si has leído a Umbral o sólo plateresco si vas con mi padre. El caso es que no sabemos nada, que el lenguaje explica y la emoción convence pero sin explicarnos qué lenguaje es el que emociona ni por qué nos convence. Y cuando meamos en el wáter no sabemos si estamos fumando en pipa o leyendo un libro, o si confundimos a la mujer con un sombrero, estilo Oliver Sacks. Y nos vamos dando cuenta que no sabemos nada, que somos la consecuencia de un posesivo que camuflamos con el eufemismo del pronombre  yo. Pero los que han leído a Chomsky sabemos que “yo” quiere decir “mi” y que “nosotros” es un excedente burgués. Y por la trituradora del ombligo pasamos cualquier receta que siempre sabe a lo mismo. Por eso una nota simple, que al registrador de la propiedad le parece una chorrada de 10 euros, a mi, con toda mi parafernalia de bibliotecas me deviene en llanto si la escribe tu hermano desde las Mauricio. Jode que nos estiren el depende del conocimiento porque nos habíamos quedado en el culo al aire del para qué. Gracias, Saúl, por hacerme más paleto.

viernes, 16 de diciembre de 2016

LA NAVIDAD

"Hay un temblor de aguas en la frente"
Vicente Aleixandre.

Hay en la menopausia una turgencia depresiva. Una melancolía de pollas sin meter, una tristeza. La menopausia es una palabra de doctores de Cabezuela. El doctor de cabecera no existe porque nadie tiene un médico en la cabeza si no eres farmacéutico. Doctor de cabecera suena a mesa de camilla, a frase hecha, a mamoplastia, a tangibles con nombre científico para quitarles lo vulgar. Lo que pasa es que en la vulgaridad reside la belleza, lo que pasa es que no sabemos mirar, ni sabemos tocar ni sabemos nada. Hay que volver a la sopa. A la masturbación en el ojo ajeno que es la paja de toda la vida. Darnos cuenta que las peras que chorrean son las que van tirando a pasadas. Que hay pezones en la claridad de los ojos y lametazos en la risa. Que cuando el pecho se cae crece la cadera, que cuando el culo se marchita se estira la emoción. Porque lo sensible está más allá del tacto y la piel es un lienzo de navidad. Cuando la vida le da la vuelta al reloj de arena y el tiempo apura, comienza la prisa. Se asume el fracaso del hijo y del matrimonio como se acepta el cáncer, con esa resignación urgente que quiere atrapar el aire. Y es entonces cuando nacen los instantes. La mirada furtiva, el pellizco de un abrazo, la pestaña. La carne pierde la vergüenza y se llora de repente. Y el pecho trepa los sosténes y los pantalones entran donde quieren. La importancia, extraviada por los sumideros del tiempo, vuelve a subir para ver si queda alguien. Trepa con el chocolate, el chiste o un esfínter que gotea. El agujero importa –dicen los sumideros- y excita como un rojo que se apaga. 

martes, 13 de diciembre de 2016

LA PRISA

“Yo era una joven promesa de la literatura,
pero me lesioné el codo”.
Woody Allen.

Desmitificando también se mitifica.
La igualdad como sádica injusticia.
Hay injusticias que necesitan apoyo.
La inseguridad confiere certidumbre.
En la confusión creamos nuevos límites.
El aforismo contiene sulfitos.
Después de la metáfora dos meses de vacaciones.
La similitud distinguida hace la diferencia.
Ladeo las palabras con el dedo buscando la metáfora.
Escribo sin gluten.
Barruntamos la muerte cuando perdemos la prisa.
La hipocresía no falla.
La bondad es conformista.
Hay gente sin terminar.

jueves, 1 de diciembre de 2016

LA SALIDA

"Necesito un interior" 
Antonin Artaud

Necesito un exterior, un misterio que no sea ignorancia, una emoción que no dependa de mi. Echo en falta lo demás, las manos del tacto, un eco que complete el hueco, una sonrisa que no ladre si hablamos de Fidel. A veces el otro se presenta con el frío, con la ausencia repetida, y pone más cemento en el ojo. Necesito salir porque dentro llevó un jardín que sufre por las tardes. Necesitamos despejar la cabeza, ver la torre Eifel y mearnos en el mar. A veces el poema y los objetos pudren las flores, entristecen los sábados y rechazan el alcohol. A veces, necesitamos tocar el vino con la mano de un pecho. Viajar a París, buscar el mar de agosto y follar en los parques. Cantar el karaoke del carmín, mirar por la cerradura, guardar porsiacasos. La necesidad vive afuera como un paraguas que recoge la piel quitando la sed de la serpiente que se muda por dentro. Y pensar en la victoria siempre (la historia absuelve a los valientes), porque al final, la necesidad vuelve al silencio que es el adentro del lenguaje.