viernes, 20 de junio de 2014
jueves, 12 de junio de 2014
EL OLVIDO
“Quien no ha no es”
Vincenzo Padula.
No es claro lo que brilla. Tras lo detrás hubo un delante,
lo real ilusionado. Quién puede partir el aire. La palabra rompe el ruido, la
tinta mancha, el papel arde. La palabra es una llama que tienta. Tiempo de
preguntas, preguntas sin tiempo. Raspaduras del algo sin hacer. La mano
vuelve y toca, y la piel se inunda, y cambia, y las uñas absorben colores. A cada tiempo su
bala, sin perdón para la vida. Hay que ganar el olvido.
jueves, 5 de junio de 2014
EL PASEO
A Mónica.
Ahora que el veneno es otra piel y las tardes licúan el tiempo, un iris púrpura camina. Sobre raíles de cera un sajo quema. La luz –fiebre y polvo ardientes- pliega su pátina. No corras, ve despacio a ti solo. La sugerencia del desconcierto, el tacto constante, soñante, hacia esta admiración que no reconoce. Al caer la tarde levantamos la mirada. Reconocemos el ruido, saboreamos la memoria –me pones triste- mientras el bucle de los constantes, etcétera. Mi ignorancia y tu misterio -dame la mano, así- bruñen el silencio. Se adentran en la caricia, en el filón del tiempo por el tiempo. Ahora que la piel nos espeja, ahora que la palabra crece hasta rozarnos, has desaparecido la pregunta. Así -la mano, así- las mariposas son dudas con alas, la lluvia un universo que gotea. Porque necesitamos concretar el mundo cojo tu mano. Así.
martes, 27 de mayo de 2014
EL VÓRTICE
Como esa melodía que se precipita en un lamento de tobogán –hay tranquilidad-, como la desolación de los pétalos, luciérnagas de cemento. Niños que empujan sillas de ruedas, cielos sin noche, pesadillas de luz. Sinfonías de euforia, futuro tamo de un abandonado. Mundo lamido preguntando al odio respuestas de tierra, mientras las monedas caen por los toboganes. Melancolía de pétalos, cuerpos fríos, sombras de nubes alimentando lanas. Rebaños de fiebre, delirios de tijeras y agua, agua, agua –porque lluvia no falta- tras el brillo del ruido, el agua flotando. La imaginación del agua llega tarde al límite. Preguntas en la frontera de un calor a elegir. Niños, parques y féretros juegan al corro de los ojos, con la venganza de las tardes, con el aburrimiento del futuro dando la vuelta a las cabezas que penden con las costuras por fuera. Las nubes parecían depósitos de nieve.
miércoles, 21 de mayo de 2014
LA INTELIGENCIA
“Lo más sonoro del
mundo es el perfume”
Francisco Umbral.
Buscando la pestaña
troqueladora que la enmode, la ultime, la caducifolie, la mujer se
olvida. El olvido ignora. No sabe que la inteligencia culmina con la
diferencia del ojo único de la atracción. Ignora que los pechos
son la inteligencia de la forma, lo firme de lo convulso.
Debe conocerse más para enjaular mejor. El ojo no es más que
azúcar, un todo que raspa, la mecha clara de la piel. El ojo tiende
al agua, se oscurece en lo horizontal del baño, por eso llora cuando
convoca el olvido. El ojo quiere desaparecer cuando la belleza no
vuelve cuando el cuello se vuelve rodilla, cuando el cabello se
recoge en mordiscos de sal y los labios hacen el resto. La belleza es
convulsa en su sostén silábico. Sin sonido nada huele y la mujer
reclama su quédate, su condición de única. Se vuelve estética, se
vuelve revista sin cloro de papel ni agua, cáscara de manos y poco
tacto, esperma de cosmético. La mujer que no sabe volar no se
perdona, aquella que niega la vida en el otro con la regadera del
tequiero. La mujer es un misterio cotidiano. Diferencia sin amargura
de su yo, instante maravilloso del cuchillo, filo horizontal de la
vida.
viernes, 16 de mayo de 2014
LA ANGUSTIA
Hay una sutileza que tensa los ojos. Repta como la ebriedad del sexo inaceptable que se engaña de hijos. Es lo pequeño que se escapa, ese líquido roce, esa batalla inefable de las cosas sin pensamiento. La emoción quebrada, polvo escapando de las manos del agua. Lo sutil angustia porque desconocemos su lenguaje. Confiamos en las mentiras que estaban allí. Nos reconocemos en las afueras del dolor, en la región inesperada del tiempo. Detrás del “cómo estás” alguien sufre. La cicatriz nos arrastra al llanto desconsolado de los locos. Siempre se llora de futuro. Los ojos -ese lenguaje infinito- prosigue el silabario roto -mi mamá me mata, yo mato a mi mamá-, porque siempre reímos de pasado. Pero la carcajada es una cueva, un hueco macabro que no se marcha, que late con su asco de gusano. La angustia es esa arcada, la sutileza de un detrás, tiempo acumulado que rezuma. Por eso, a veces, nos salpica un beso.
jueves, 8 de mayo de 2014
EL PEZÓN
“Creo en la realidad de la Poesía. Y la entiendo como la eterna y fatal Belleza Contraria que tienta con su seguro secreto a tal hombre de espíritu ardiente”.
“Para mi el instinto es lo primero y lo último”.
Juan Ramón Jiménez.
Entendemos por intuición a esa decisión de la biología. Esa parte lírica -sangre y beso- que hace sentir al amor la eternidad del mundo. En el instinto está la adolescencia que nos acompaña siempre. El último rubor que nos atropella el habla y finge desmemoria. La intuición es nuestro mono, nuestra infancia, nuestra mejor ternura. Cuando un ojo se rompe –cualquier palabra despedida- un niño emerge por tu centro. La intuición es la poesía que no lee. Las formas del fondo que nos susurra el mar, el oscuro inasible de la estrellatura, ese lenguaje de inmensidades tan próximo a lo triste. Por eso entendemos la risa. Por eso la piel y el sueño, las cosas sin lógica, la locura de lo vivo, lo líquido. Con la intuición sabemos que el eufemismo es el lenguaje, que nada pasa donde nada tiembla. Es nuestro posible, nuestro improbable más inquieto, nuestro mejor. Es ese segundo en que la vida cambia durante un segundo. El instante en que las cosas merecen la pena, cuando merecer y penar parecen la misma encuesta. Es la emoción convincente, la embriaguez con su primavera de vino.
viernes, 2 de mayo de 2014
LA MEMORIA
El músculo pesa como una
tarde de sueño y alguien pisa tu cansancio. En esa fiebre de polvo
–tos y lejanía- se acaba la claridad. Alguien se parece a ti, el
parentesco de aquel dibujo que nunca serás. Soledad tras soledad
hasta la desolación, esa limpieza de la memoria. La lluvia muestra
más de lo que luce. Viste el eufemismo con la prisa del deseo.
Lloramos cuando la palabra se agota –los niños somos así- cuando
las razones de mi casa ya no sirven, cuando la farsa de los relojes
se para el músculo se tensa. Pierdo el calor y las calles raspan.
Las rapaces caen en picado sobre jirones de asfalto caliente. El
crimen llena las bocas, el hambre sacia la sed. No quiero jugar a la
culpa y no pienso volver a la nada. Hay líneas sin retorno, lugares
donde se toca la sombra con los dedos.
martes, 29 de abril de 2014
EL OJO
Para Ana, María, Alba, Celia, Marce, Gema, Charo, Carmen...
ojos de sol.
Miramos con las manos, el oído mira desde su paisaje de líneas. La vista es mucho más que ver. Percibir la metáfora que resbala de la piel -esa gota- como un alfiler sin método. El ojo es la palabra con que medimos la intemperie, la valentía del mundo, un pez que nada entre la carne. Ser es imperdonable, el ojo es su disculpa. Un corazón a la vista de párpados que laten. Nariz que tiembla. Fuego que ilumina. Tu ojo es el otro, un yo acompañado de dientes que prende en la saliva. Tensar el aire del aliento.
LA MITAD
Otro, como el tiempo repetido, como el etcétera de abril, sentirá el agrio dolor de lo obstruido y buscará las ventanas más altas donde mirar lejos -escribes triste, me dices- y te miro y mis ojos descienden por mis labios hasta llegar al suelo y se marchan buscando las ventanas más altas. La alegría no completa la risa, la pena no da para un poema. La vida es esa mitad. Gafas de sol corriendo bajo la cama.
miércoles, 23 de abril de 2014
EL FUEGO
A Ella
Por las afueras
del tiempo hay una luz
que tantea mi mano.
Como un sorbo
de pájaro,
como la sed
del niño
a la que nadie se opone.
Voy fingiendo
la soledad y las cosas.
Ya vuelven
tus pájaros, tu aleteo
intacto de limón.
Y vuelvo
a besarte
con el letargo del amor,
con la arrogancia melódica
de los viajes.
Hay algo intacto en el miedo.
Por eso
acompleja
tu cerca,
tu más allá de disparo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)