viernes, 7 de agosto de 2015

EL INFARTO

Hay una justicia íntima que asesina al padre pero no al estilo Freud ni otras cesarobrutadas, me refiero a la muerte real por justicia imponderable. Que los suicidas tiren las armas al suelo, muerto el perro la rabia se lo piensa, y se respira mejor. No me refiero al asesinato, ni al accidente, me refiero a la venganza justa de pagar vida con muerte. Que a cada vida se ajusticie una muerte para no jugar al eufemismo del suicídate si quieres, que a inducir no se gana nadie. Por eso, creo, se inventó el infarto. 

2 comentarios:

Andrea De Paoli dijo...

...se aclarece entonces el hecho que los esquimales no tienen infartos..

Anónimo dijo...

Lo llamarán de otra manera... Un abrazo.