miércoles, 6 de marzo de 2019

EL VASO

“No perdono a la vida desatenta”
Miguel Hernández

A Pablo Gadea

Sufres, como el vaso de agua. Tienes la lengua llorona, el ojo sensible de los cactus, temblor. Un cigarro hamaca tu sonrisa. Llueves. Fulminas las ganas con un “claro” que suena a la piedra del pozo. Tienes la frescura que hace olvidar y una palabra que saca la cabeza para entrar en flor. Hay que sufrir mucho para dilatar silencio, tocar el agua del misterio y no hacer caso.

viernes, 15 de febrero de 2019

EL HILO

Condensar para expandir.
Asesinato humanitario.
Prometeo lo deja.
Comprar vende.
La sombra hace claridad.
Dolía posibles.
Masacre artística.
Violento bienestar.
Especulación fiable.
Nada cuantiosa.
Amenaza imparcial.
La buena novela escribe poesía.
El miedo pende de un hilo.

jueves, 14 de febrero de 2019

EL JUICIO

https://www.youtube.com/watch?v=OEVyEp-3G8Y

 
Acusar a Gil Tirado de saciar la justicia con venganza, puede ser. Puede ser que el asesinato de su hijo en Badajoz, moviera el mazo de la sangre a dictar sentencia. Decía Antonio Machado que no se puede saber lo que va a pasar pero que quién podía saber lo que ha pasado. Por eso la historia se escribe en los ficheros de la CIA al dictado de su tinta cadáver.

José María tiene la abnegación del neofito, del místico social, del monaguillo chivato y el cura del capón. Por eso mana anécdotas que convierte en sumideros. José María tiene vocación de fontanero, de limpiar las cañerías de la conciencia que son los ríos que van a parar a la urna que es el Manrique. José María no sabe que la genética del mono es una hélice azul y que Darwin viajaba en el Dragón Rapide de la vanidad involucionista.

Cualquier avión puede volver cuando nunca se hubo ido. Las banderas duermen bajo las almohadas esperando el momento de aventar el polvo en los balcones del fútbol, de catalincha o de Nadal. La bandera como patria no es mal trapo. Toda libertad es libertad condicional, por eso Dani Mateo se suena flojito mirando de reojo al Señor Media que en Vox descanse.

Hay que tocarse los bolsillos de la vida mirarnos el ombligo desde fuera para darle a las mentiras categorías de convención. Si hemos de gritar campeones oé que nadie diga dime de qué presumes. Si hay que ir al Registro que me registren. La igualdad es injusta y el derecho es ley. “La justicia y la verdad son malas consejeras. La una te dice que mates, la otra te dice que mueras”, pero Gil Tirado no leyó a Bergamín. Quitar la nacencia es de mal nacidos, de haber nacido mal, por eso existe el forastero y la inmensa minoría juanramona.

El de Moguer perdió a su sobrino nacional en la trinchera. Se podría decir que por eso escribió “Guerra en España”. Se podría decir que las bombas volvieron rojos a Ramón Gaya, los Goytisolo o Baltasar Lobo (mujer, madre y padre entre los escombros). Que Sender se hizo anarquista porque asesinaron a su mujer. “Poder decir” es un decir si no lo firma Fray Ejemplo. Esta nómina venía de Lorca para llegar a Machado y Miguel Hernández. Hay gente que madura sin pudrirse, algo intolerable para el agua pasada, para el morapio de la mala conciencia.

Conjurando el “quémásda” todo se acaba pero la cisterna sigue goteando. Y aquí estamos.

martes, 12 de febrero de 2019

LA TAZA

"Apóyate en mí, sombra"
Pablo Gadea.

Digamos que sí. Que puedo ser. Que quiero. Y desaparecen los contornos con la luz. Parece, ilusiona, surge. Y un cuerpo se mira en el espejo. Una caricia de martes preguntando la hora. Un lamento que se mete en el coche con el abrigo puesto. Un saludo, una llamada que no se hace, un yogurt. La mañana. La colonia, el dolor en la muñeca, la peluquería y un odio. El paseo, el paraguas, una película. Una lágrima, la uña partida, el paseo del perro. Una ensalada, la compra, un buenos días. El cigarro, el horizonte, la cisterna. La noche. El frío, la cerveza, el hastaluego. El calor, el enemigo, un orgasmo. Qué tal, vamos allá, para qué quejarnos. La pera, los vaqueros, el velcro. El peine, el móvil, la postura. El facebook, la mirada, el silencio. La compañía, vuelve pronto, di por qué. Otro café, regar las plantas, sigamos mientras. El balón, la vecina, la cremallera. Amanece. El gimnasio, la taza, la vacación. No me he enterado, no puede ser, lo he olvidado. La báscula, el papel, un pintalabios. Digamos que sí. Que pudo ser. Que quise. Sombra, memoria, emoción. Y unos ojos que se cierran en el beso.

miércoles, 30 de enero de 2019

LA CIÁTICA

Admirable desprecio.
Pensaba instinto.
Ansiedad sosegada.
Silencia claridad.
Pura contaminación.
Alicataba semen.
Competía soledad.
Fabricaron industria.
Alivio emocionante.
Entusiasmo forzoso.
Pureza baturra.
Eterna actualidad.
Ceguera silenciosa.
Escritura ciática.
Agentuza.

lunes, 28 de enero de 2019

LA GRAVEDAD

“La gravedad es grave pero es la ley”
Georges Brassens

Que parezca un occidente.
El dedo hace el mito.
Lo breve se estropea menos.
Que te devuelvan el hueco.
Quién calla la ceguera.
Sin pístola todos guardias.
Se vende robo.
El reloj se creía tiempo.

miércoles, 23 de enero de 2019

EL MEÑIQUE

Mi monstruo me ha subido la tristeza. Me ha devuelto un silencio diferente, una lágrima antigua, un verso de enero, un ansia de importar. Y he llamado a mi madre por si no tiene hijo, y la he felicitado por su cumpleaños, pensando en mi. No existe la palabra huérfana de hijo. Son los palimpsestos de la vida. Censura de archivo para previsores. Mi monstruo se infla cuando duermo poco y leo mucho, cuando se me juntan las mariposas con los quijotes, cuando los molinos giran porque lo dice la Panza del viento. Sancho vende placas solares baratas y Barataria está en escombros. Cuando tengo el monstruo subido, pienso en diagonal, se me escapan las cuchillas. Palabras bifaces que dejan un silencio de charcutería. Desde la raja se encuentra lo sencillo. La simpleza de un dedo por ejemplo. El meñique recuerda que esta tristeza viene del frío, de la serotonina cazurra del reuma. El meñique es el equilibrio de la mano. La impertinencia del sorbo, el palo de los bebés, el que comienza el cuento. Y palabra a palabra voy desinflando mis terribles, mis pequeñas angustias, mis ascos complacientes como un Buñuel de vacaciones.

jueves, 17 de enero de 2019

LA FUGA

Voy cambiando de silencio. Ahora no se agota, dura más. Voy bruñendo la pereza de las puntas, ese filo del sonido que busca el sol entre las rocas. El silencio tiene su propio otoño. Pasa del moco al para qué. Ahora se prolonga como una muerte, con su llanto, su tranquilidad y su exfuturo. El silencio no tiene tiempo. Calla como un rompehielos de perspectivas. Es la tos de la almohada, el sueño de las mujeres, las hojas en el suelo de los parques. El silencio, con su química de lol, se asoma al wáter para mirarse al espejo. Ni una crónica, ni un gesto, ni un libro. El silencio no tiene piel y no ve más allá de las pantallas. Este silencio que ahora nace, viene de otros huecos, de un cansancio de siempres. De respuestas acumuladas en el desván del otra vez. Antecede al punto, atisba la mueca al otro lado del unilento, arrasado por una fuga de látigos. Silencio tranquilo que se miente andando, bebiendo agua, y fregando los cacharros.

jueves, 10 de enero de 2019

EL SOBACO

Cuando se consume la búsqueda comienza el encuentro. Aparece la espina con su olor a espalda. Aparece lo que estaba y nace el consuelo, la necesidad de lo ambiguo, de creernos y crearnos el don Quijote de la vida; la mentirosa verdad de la locura, de que la pólvora iluminó un instante que la pavesa ardió durante el frío. Somos generosos en la tragedia, tendemos a compensar, a imaginar el Rajoy que llevamos dentro. Sacamos el "hilillo" del esperpento para perfumar el sobaco. Pero sabemos que no vendrá y volvemos a dolernos del exfuturo y así sucesivamuerte. Por eso nacen los locos. Por eso María Moliner, Justo Gallego y la filatelia. Por eso Balzac, Galdós y Las mil y una noches. Porque el polvo no tiene sentido por mucho que diga Quevedo. El sentido del polvo es posarse, lo contrario del vuelo de la neurona que Cajal llamaba la mariposa del alma. El polvo, como residuo, no vale más que tiempo perdido. Por eso Proust lo buscaba, para forjar su rocinante en el Veronal de la cama. Para respirar el vuelo de su cuarto y dotar de alas a su farmacia. La niebla es lo contrario a la polvareda. Es el vuelo rasante de los sueños, cuando la legaña baja a por el pan y nos invita a imaginar. Luego escampa y la luz devuelve las sombras al mundo. La claridad de la niebla no deja polvo, deja rocío, esa lágrima alegre como la baba de un niño. El frío tensa el reuma y eriza los objetos, le da cuerda a las espinas y nos pone una barra en el sobaco.