martes, 19 de enero de 2016

LA ESPALDA

“La espalda, por vacía, por desolada, es más lírica”.
Francisco Umbral.

La espalda en la mujer es un desnudo consentido, enseñarnos las tetas sin que se ofenda el marido ni escandalicen las vecinas. La espalda –como el cuello- tiene más carga erótica que los bultos evidentes. La vagina, el pezón, el ano, parecen temarios de anatomía, zonas de ginecólogo. Pero la espalda, con su sonido de merienda, tiene la apertura del nivea y el verano. Mientras la espalda irradia misterio, los pechos muestran la angustia apretada de un bikini en la toalla. La espalda no deja rastro, el pecho deja rodales de arruga y agua como la huella de un viejo. La espalda tiene un deseo, una violación pendiente, una pregunta abierta, una cerradura por donde mirar bajo la axila e intuir el tamaño y la ductilidad del bulto. Barruntar la tersura de la nalga, adivinar la política exterior de su piel. La espalda, como una mesa puesta, alimenta como una presencia, como un acto consumado sin fianza. La espalda es el amigo que está ahí pero no resuelve nada, la soledad echa caricia. La espalda es un pretérito, la anterioridad de un encuentro. Dar la espalda es ir de frente a la emoción, dar la cara a lo pasivo. Es el “si huele bien mejor sabrá” de los cuerpos. Si la espalda cumple no hace falta comprobar la gravedad de sus pechos, Newton –por lo general- acaba con la belleza. La espalda, como una niña eterna, se enamora de los dedos, los chupa, los muerde, y no pregunta porque la espalda (como toda lengua), traga sin preguntar. La espalda viene a resarcir a las mujeres planas dándoles la posibilidad del escote integral porque no tienen qué esconder ni avergonzarse de sus pechos como les pasa a las que tienen mucho. Avergonzarse de pecho es como avergonzarse de polla o sentir complejo por ser Einstein; algo absurdo e ineficaz porque el exceso genera deseo como si fuera una espalda psicológica. La espalda tiene olor a jabón con agua y sonido elástico de tanga.

1 comentario:

Andrea De Paoli dijo...

Joder! esto pensamiento me ha encantado!